Es muy interesante como plantea J.A. Marina algunas de las medidas para dar solución a algunos de los problemas que se plantean entorno a la educación.
Dos temas muy interesantes que se tratan en este libro blanco son: el salario como incentivo y la formación del docente.
Se plantea un si el salario puede ser un aliciente a la hora de conseguir a docente más competentes y cualificados.
¿Los profesores serán mejores si se les paga más?
Mi opinión, no necesariamente. Siempre habrá una parte del profesorado que sí, que para ellos sea un aliciente y que trabajar por objetivos les sirva de motivación, pero habrá también un porcentaje que trabajen igual de bien con o sin excedente económico y, por supuesto, otra parte que a pesar de ese aumento de salario sigan desmotivados y no sea un aliciente para mejorar sus procesos.
J.A. Marian plantea que la captación de mejores docentes no recae en el salario, si no en mejores condiciones laborales. “De forma más concreta, cabe indicar que aunque los salarios pueden hacer una diferencia en cuanto a la contratación de docentes, los profesores generalmente informan de la importancia de las buenas condiciones de trabajo en la toma de decisión de permanecer en la enseñanza. Y junto a este clima adecuado en el Centro, una serie de factores organizacionales escolares que también parecen jugar un papel crucial en la rotación de docentes es el apoyo de la administración escolar, la motivación de sus estudiantes y la posibilidad de participar activamente como docentes en las políticas escolares”.
El fin de la educación no es desarrollar su inteligencia, socializarle integrándole en una cultura, capacitarle laboralmente. Es eso y mucho más. El objetivo es ayudar al niño para que desarrolle una personalidad triunfante, capaz de aprovechar sus posibilidades, elegir bien sus metas, esforzarse por conseguirlas, disfrutar con las oportunidades y soportar los conflictos.
Jose Antonio Marina Tuit
Por otro lado se plantea la cuestión de la formación del profesorado ¿Es suficiente?
Marina, en su séptima propuesta propone un un modelo de Docentes en Prácticas (DEP). Lo cuál me parece realmente interesante.
SÉPTIMA PROPUESTA
a) Una vez terminados los estudios de Grado (de Magisterio en Educación Infantil o en Educación Primaria, y, para Secundaria, Grado en las distintas carreras que habilitan para la docencia) el proceso de formación se llevaría a cabo mediante un modelo de Docentes en Prácticas (DEP), de tres años de duración. Habría un doble programa: uno para maestros de educación infantil y primaria, y otro para profesores de secundaria.
b) Habría una prueba nacional de acceso al DEP (Docentes en Prácticas). Las pruebas tendrían una periodicidad anual. Se fijaría un numerus clausus conforme a la previsión de docentes acordada en la Conferencia Sectorial de Educación. Las pruebas de acceso se elaborarían de acuerdo con un diseño cuidadoso y versarían sobre los conocimientos precisos para el desempeño de la función docente en la materia correspondiente. La prueba sería homogénea en todo el territorio nacional. La organización correría a cargo de las ad-ministraciones educativas pero los criterios de baremación serían idénticos en todas las comunidades autónomas.
c) El DEP (Docentes en Prácticas) se realizará en dos fases: La primera fase consistiría en un curso teórico-práctico (Máster), de un año de duración, impartido en Centros Superiores de Formación del Profesorado. El programa de los cursos debería ser diseñado cuidadosamente y se centraría en la didáctica de las correspondientes materias, en el marco de las competencias pedagógicas necesarias para cumplir los objetivos educativos que la sociedad actual encomienda a la escuela. Superado el curso satisfactoriamente, se desarrollaría la segunda fase consistente en el ejercicio docente durante dos años en un centro educativo bajo la dirección de un profesor tutor. Los profesores en prácticas percibirían por su trabajo una retribución adecuada. Su trabajo sería objeto de seguimiento y de evaluación. La superación de esta segunda fase culminaría con la obtención de un diploma de aptitud.
d) Transcurridos los tres años del período de formación DEP, y obtenido el diploma de aptitud, aquellos profesores que quisieran ingresar en la función pública docente se someterían a la evaluación u oposición señalada por las Administraciones educativas, tras la cual los profesores adquirirían la condición de funcionario y el derecho a participar en los concursos de adjudicación de plazas que fueran convocadas.
e) Los centros educativos privados seleccionarían a su personal docente libremente entre los que, tras haber seguido el mismo proceso de formación inicial, hubieran obtenido el diploma acreditativo de aptitud docente.
f) Consideramos de gran importancia la función de los Centros Superiores de Formación del profesorado, diseñados de acuerdo con las Comunidades Autónomas, que trabajarían de manera coordinada con el Consejo Pedagógico del Estado, y que estarían también encargados de la formación de directores e inspectores, y de la formación continua. La calidad de estos Centros es un factor determinante para la calidad de todo el sistema, por lo que la selección de sus miembros debe ser extraordinariamente escrupulosa. Los aspirantes al DEP podrían, en función de la nota alcanzada en la prueba nacional de acceso, elegir el Centro Superior en el que desean estudiar, facilitándose así una sana concurrencia entre ellos. La movilidad es una pieza fundamental del modelo, y sería fomentada por un sistema de becas.
g) La selección de los Centros educativos para impartir la formación práctica, así como de los tutores que han de acompañar a los docentes en prácticas, deberán serlo por sus méritos, cuidadosamente evaluados en sus incentivos adecuados a la importancia de su tarea. Los tutores recibirán la formación adecuada, y trabajarán en coordinación con los Centros Superiores de Formación del profesorado.
Antes de leer toda la propuesta, inconscientemente he comparado la formación que estamos cursando actualmente con la formación que se da al docente de infantil/primaria y a los profesionales de la medicina, justo la comparación que hacer J.A. Marina. En nuestra sociedad la educación y la sanidad están considerados unos pilares básicos en el progreso, entonces ¿Por qué a lo hora de la verdad la formación práctica es tan distinta? ¿Qué extensión tiene su periodo de prácticas en sus respectivos grados? ¿Cuánto es el periodo de práctica de un profesor de secundaria? ¿Por qué la diferencia de casi más de un año y medio? ¿Los profesores de secundaria están suficientemente formados con mes y medio de prácticas en un centro escolar?
Considero que no hay mejor aprendizaje que el práctico y mejor será nuestra formación cuanto mayor sea el número de problemas reales a los que nos enfrentemos.
Con unas prácticas de dos años tutorizadas y remuneradas, un aspecto muy importante para que las personas con más edad se animen a ello, serían un aprendizaje óptimo en la docencia. De esta manera también dejarían un año completo lectivo para la parte pedagógica y para las estrategias de enseñanza.
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